Yo no nací MASAJISTA EMOCIONAL
Me forjé a base de preguntas incómodas, noches en vela buscando respuestas y el deseo de transformar dolor en alivio, estrés en calma y confusión en claridad.
Conmigo encontrarás un espacio donde poder bajar la guardia, dejar caer las máscaras y reencontrarte. Sin juicios.
Mi juventud como deportista de competición encaminó mis pasos profesionales hacia el masaje holístico, en un deseo de ayudar a los demás a aliviar un malestar o un dolor que conocía muy de cerca… Más allá de las lesiones propias de mi disciplina —el bádminton—, mi especial sensibilidad y mi (erróneamente diagnosticado) TDAH me hacían sufrir casi por todo. Con el paso de los años y la experiencia acumulada, comprendí que —para lograr asistir de verdad a mis clientes ¡y a mí misma!— debía tratar el cuerpo de forma integral, como un todo: físico, mental, energético y social.
Guiada por mi intuición, entendí que mi sufrimiento provenía en su mayoría de una nefasta gestión de mis emociones, fruto de una educación que jamás me había permitido cuestionar. Me hice cargo de lo que realmente sentía, dejé atrás medicaciones y rutinas que solo enmascaraban mis problemas sin resolverlos… y comencé a bucear en mi interior.
Durante este camino de autoconocimiento, surgió en mí el anhelo de compartir mi experiencia vital para tratar a mis clientes de manera aún más honda, lo que me llevó a formarme como coach emocional.
Desde entonces, acompaño a las personas aligerando de cargas su cuerpo y su mente, para favorecer en ellas una nueva visión de su realidad capaz de reducir su sufrimiento y de conducirlas a una vida más plena. Atravesar el dolor me devolvió la paz y me acercó a quien realmente soy. Hoy, me siento orgullosa, libre y conductora de mi propia vida… y me encantaría acompañarte a lograr lo mismo.
Mi trayectoria va más allá los diplomas colgados en la pared de mi consulta. Está escrita en las vidas que he tocado y en las emociones que he ayudado a liberar.
Las emociones, cuando estamos relajados, nos brindan los aprendizajes oportunos para conocernos mejor y avanzar. Sin embargo, ante los inevitables obstáculos de la vida, generamos contracción, rigidez y dureza tanto físicas como mentales. Y si no atendemos ni entendemos esa información que nuestro cuerpo y mente nos envía, todo se complica.
Nos convertimos en personas tensas, reactivas e impulsivas, lo que nos produce aún más malestar. Y así la bola va creciendo. Invalidar y rechazar emociones intensas (sobre todo las, mal llamadas, emociones negativas) provoca respuestas que es urgente reconocer y reestructurar antes de que la situación nos explote en las manos.
La línea que existe entre el dolor y el sufrimiento físico y emocional, es muy fina. Extremadamente fina. Pero una cosa es gestionar el dolor y otra muy diferente lograr salir del sufrimiento. Buda decía que “el dolor en el ser humano es normal e incluso necesario, el sufrimiento es opcional”. Si tu única opción ha sido entrar al sufrimiento, mi propósito principal es acompañarte a salir de ahí cuanto antes.
No te prometo fórmulas mágicas ni soluciones rápidas
Te prometo presencia real, escucha activa y compromiso auténtico con tu bienestar. Porque he estado ahí, y sé lo que es sentirse perdido, mi acompañamiento va más allá de la piel: yo camino a tu lado. No delante ni detrás, sino contigo.
¿Empezamos el viaje?